He decidido titular esta crónica así porque precisamente, el mero hecho de redactar una crónica no es que sea muy habitual en mi (hago un firme propósito de enmienda) y además, el final de la jornada también fue un poco diferente de lo que suele ser en mis anillamientos, ya veréis ;). Pero vamos al lío.
Sábado día 8/3/13, día sin pizca de viento, servidora, y sus dos más leales acompañantes, Mireia (a la que podemos ver en la imagen ejerciendo ) y Roberto, nos dispusimos a llevar a cabo la sesión semanal de la EEC Montiver. Montaje sin problemas, debo añadir, que tanto Mireia como Rob, después de muuuchas sesiones de anillamiento a mi lado, son unos ayudantes excepcionales y de hecho estoy bastante convencida que sabrían montar ellos solos: D
Una primera ronda intensa (13 pájaros) nos quito el sopor que aun nos quedaba y nos mantuvo entretenidos hasta segunda ronda. Después de ese gran inicio las siguientes rondas fueron bastante sosas, de uno o dos pájaros por vez. Esta calma nos permitió observar a los pájaros con detenimiento, jugar a las cartas, comer los ya populares cruasanes de chocolate e intercambiar opiniones con un labrador que paso por allí con su furgoneta y que casi me arranca el retrovisor. No, no nos pusimos de acuerdo.